Branding, Nou Marketing, emprenedoria, Productivitat personal, Histories que parlen…
Quisiera compartir una reflexión que he tenido en estos días de vacaciones veraniegas, y que he comentado con JMChia y Albert García Pujadas en los últimos 2 días.
Es la siguiente:
Tu proyecto emprendedor es un proyecto empresarial, o un proyecto vital?
Me explico.
Un emprendizaje que te permite tener unos ingresos sufientes para “ganarte la vida”, o unos ingresos mayores o superiores a tus amigos, … o unos ingresos absolutamente extraordinarios fruto de que ha venido el Sr. Google de turno y te compra tu empresa.
Es un emprendizaje con vistas a seguir los cánones de maximización de beneficios.
Aunque puede que este tipo de emprendimiento tenga fines económicos (puedes vivir de él), este proyecto lo realizas porque te ha salido de lo más profundo de tu ser. Es un proyecto que ha nacido y está conectado con tu visión personal en la vida.
También puede ser que lo hayas querido poner en marcha para demostrar algo a alguien (por ejemplo, a un padre que quería que fueras médico y resulta que no terminaste la universidad de Ingeniería Informática).
Es un proyecto que lo has hecho porque tu cuerpo te lo pedía. Es algo que te motiva, y te permite ser un superhombre (trabajar 15 horas al día, o trabajar con ganas todas las horas del día en las que estás despierto.
Mientras que…
¿Qué opinas de todo ello?
Yo creo que tener claro qué tipo de proyecto quieres desarrollar condiciona muchos temas importantes, desde la conveniencia de tener socios hasta las posibles vías de financiación. No se…. es mi opinión.
Internet ha sido uno de los cambios más veloces y profundos que hemos experimentado en los últimos años. Tan rápido que muchas cosas todavía se están ajustando. Una de ellas tiene que ver con la presencia de las marcas en la Red que empezó siendo una especie de tablón de anuncios y publicidad y ha ido virando hacia verdaderas redes de intercambio con clientes y consumidores.
Los mercados son conversaciones nos dice el Manifiesto Cluetrain, conversaciones en las que queremos hablar con voz humana. No nos gusta que nos responda una máquina o un bot. Queremos sentir que al otro lado de la línea, al otro lado de la pantalla hay un ser humano como nosotros. No nos gusta que nos llamen con ofertas que sólo son para captarnos y que luego no se cumplen. No nos gusta que sea más importante captar un cliente que fidelizar al que ya tienes. No nos gusta que nos traten mal cuando tenemos una queja. Queremos marcas en las que podamos confiar, incluso a las que podamos amar.
Ese intercambio no es fácil, ya que implica asumir que las estructuras jerárquicas, esas en las que unos pocos decidían como tenían que ser los gustos de la mayoría , no funcionan en la web social. La web 2.0 implica horizontalidad, intercambio, compartir, transparencia y sobre todo, ser auténticos.
Y la autenticidad no se puede impostar, es algo que se tiene o no se tiene. Puedes crear cientos de anuncio explicando lo genuinamente auténtica que es tu marca, pero en el momento en que interacciones con el cliente será la hora de la verdad.
Y ese interés en este nuevo escenario, en la reputación digital, en la conexión verdadera entre marca y cliente es lo que nos empuja a empezar este proyecto. Queremos que los consumidores tengan una nueva fuente para opinar libremente sobre las empresas y marcas cuando se encuentran en ese “momento de la verdad”.
No queremos ni pretendemos ser una página de quejas, ya hay otros espacios para eso. Queremos ser una referencia de la verdadera reputación de las empresas en su atención al cliente y servicios post-venta. Queremos que sea nuestra verdadera voz la que se escuche. Y que eso quede escrito, para que no sean palabras que se lleva el viento, para que no quede en un brindis al sol. Y esperamos que los comentarios sean un espacio de propuestas, en el que todos aprendamos cómo podemos hacer las cosas de otra manera, cómo podemos hacer cosas que de verdad marcan la diferencia.
Por ello, lo importante aquí no es que el equipo que formamos Reputation Up&Down publiquemos post, sino que seáis vosotros los que compartáis vuestras experiencias en esa interacción con las marcas en este espacio, que no es nuestro, es de todos.
Por todo ello estáis invitados a Reputation Up&Down.Si queréis, podéis usar el Formulario para entrada de nuevos Up’s & Down’s y a interaccionar con nosotros también a través de Twitter: @reputationUp para opiniones favorables, y @reputationDown para las opiniones desfavorables y las críticas.
Que què es per a mi l’amistat?
Els amics de BAUDPro ja han publicat el capítol de la serie “de 8 a Vuit”, que es va retransmetre el dilluns per moltes televisions locals.
Sincerament, no puc deixar d’agrair el que han escrit en el bloc del programa. Alucino.
“En època de crisi la comunicació és imprescindible per sobreviure. Mireu el Titànic quan s’enfonsa. Les barques de rescat només recullen la gent que aguanta cridant i demanant auxili”. Aquesta és una de les millors analogies que he sentit últimament sobre la importància de la comunicació corporativa.
Me la va deixar anar el Jordi Pérez, un jove consultor de màrqueting molt enfocat en les noves tecnologies. Ho va fer tranquil, distès, al sofà de casa, mentre l’entrevistava per aquest programa.
El cas del Jordi és força peculiar. Va començar en això del màrqueting de forma clàssica. No va vendre enciclopèdies porta a porta, però poc li va faltar. Ell tenia molt clar que el futur està en saber transmetre un missatge aprofitant les eines massives que fa només 4 dies que tenim a l’abast.
Sota premisses com aquesta s’ha muntat tot un univers que, al meu criteri, és un immillorable exemple de com són els nous empresaris de Catalunya, aquells a qui els espera un futur més que prometedor. Fora corbates, fora caliquenyos i fora totes les fórmules que han caracteritzat els empresaris que hi havia fins ara (aquests que ens han portat, entre d’altres, a la pitjor crisi econòmica de la història des del Crack del ’29).
El nou màrqueting. Aquest va ser el pal de paller del negoci que va muntar el Jordi. No només es va treure tot el suc a ell mateix, sinó que també va saber veure una bona oportunitat i va trobar la fórmula per anar pujant graons sense haver de deixar-se una morterada pel camí.
Molts recorden Thomas Jefferson per haver dit: “The man who stops advertising to save money is like the man who stops the clock to save time” (aturar la inversió en publicitat per estalviar diners és com aturar el rellotge per no perdre temps). No sé si al Jordi Pérez el recordaran per la seva analogia del Titànic. Jo, almenys, sí que ho faré.
En la història del Jordi se centra aquest capítol del “De 8 a Vuit”. Com a contrapunt la Sílvia Edo, una òptica-optometrista del Vendrell que fa poc ha pres el relleu al capdavant d’un negoci familiar.
Us dedico un vídeo, gent de BAUD (Susana & Co)
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