Branding, Nuevo Marketing, emprenendeduria, Historias que hablan…
El post de Javier sobre sus errores como emprendedor es uno de los mejores posts que he leído en este 2008. En un ejercicio de auto-crítica y reflexión, comparte con todos sus lectores sus pensamientos acerca de su actividad como emprendedor, su orientación de negocio, y sobre lo que él cree que es falta de ambición.
Javier comenta básicamente los siguientes aspectos:
Mucho se ha comentado ya en los comentarios de este post. La verdad es que cada comentario es una joya, una inyección de moral, un “venga, levantate y anda”.
Tener la empatía y el prestigio de Javier es algo que no se consigue en 2 días… y eso es una de las cosas que más me ha llamado la atención de lo que se comenta entre líneas. El valor de la marca Javier Martín.
El prestigio personal es, al fin y al cabo, consecuencia de tu calidad como persona. El bueno de Oscar Cumí lo comenta como Conocimiento elevado a Capacidad de Relaciones Humanas = Valor Personal. Una frase que, con el ejemplo vivo de Javier, se demuestra inequívocamente.
Mi intención con este post no es hacer la pelota a nadie. Simplemente evidenciar una moraleja de todo esto:
El trabajo constante y ciego en unas creencias y convicciones personales, en base a lo que realmente te gusta hacer, no se puede cuantificar en términos económicos de rentabilidad. No obstante, estoy seguro que es una fuente de satisfacción personal que difícilmente se consigue haciendo “lo que debes” y no “lo que quieres”.
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