Quisiera compartir una reflexión que he tenido en estos días de vacaciones veraniegas, y que he comentado con JMChia y Albert García Pujadas en los últimos 2 días.

Es la siguiente:
Tu proyecto emprendedor es un proyecto empresarial, o un proyecto vital?

Me explico.

¿Que entiendo yo por proyecto empresarial?

Un emprendizaje que te permite tener unos ingresos sufientes para “ganarte la vida”, o unos ingresos mayores o superiores a tus amigos, … o unos ingresos absolutamente extraordinarios fruto de que ha venido el Sr. Google de turno y te compra tu empresa.

Es un emprendizaje con vistas a seguir los cánones de maximización de beneficios.

¿Qué entiendo yo por Proyecto Vital?

Aunque puede que este tipo de emprendimiento tenga fines económicos (puedes vivir de él), este proyecto lo realizas porque te ha salido de lo más profundo de tu ser. Es un proyecto que ha nacido y está conectado con tu visión personal en la vida.

También puede ser que lo hayas querido poner en marcha para demostrar algo a alguien (por ejemplo, a un padre que quería que fueras médico y resulta que no terminaste la universidad de Ingeniería Informática).

Es un proyecto que lo has hecho porque tu cuerpo te lo pedía. Es algo que te motiva, y te permite ser un superhombre (trabajar 15 horas al día, o trabajar con ganas todas las horas del día en las que estás despierto.

¿Cuales son, a mi parecer, las implicaciones de cada tipo?

  1. En el proyecto empresarial seguramente necesitarás tener una perseverancia, tenacidad e inteligencia emocional bien entrenadas.
  2. En el proyecto empresarial, si es del tipo consultoría o servicios no escalables a terceros, puede que no necesites inversor. En el caso de que lo necesites, deberás estar preparado mental y emocionalmente para el periplo que la búsqueda de financiación supone.
  3. En el proyecto empresarial seguramente te convendrá tener buenos socios, un equipo adecuado, y visión global.
  4. Si quieres realmente que tu proyecto empresarial triunfe, conviene que le dediques el 100% de tu tiempo disponible, por lo que seguramente te convenga dejar tu trabajo actual para llevarlo a cabo.

Mientras que…

  1. En el proyecto vital seguramente no te convenga tener socios. Puede que ellos no lo vean tan claro como tú.
  2. En el proyecto vital el equipo tiene y debe ser tan importante como en el proyecto empresarial.
  3. El proyecto vital, si no involucra a nadie más que tí, lo desarrollarás a tu manera. Con tu carencia de trabajo. Por esta razón seguramente no necesites tantas dosis de tenacidad y habilidades motivadoras. Puedes desarrollarlo intermitentemente. A tu ritmo.
  4. Si estás trabajando para un tercero (eres asalariado), y el proyecto vital es de concepción lenta, es mejor que empieces a desarrollarlo mientras sigues trabajando para ese tercero. No conviene que dejes el trabajo de asalariado hasta que el proyecto vital lo requiera o dé sus frutos.

¿Qué opinas de todo ello?

Yo creo que tener claro qué tipo de proyecto quieres desarrollar condiciona muchos temas importantes, desde la conveniencia de tener socios hasta las posibles vías de financiación. No se…. es mi opinión.